Las investigaciones del equipo de inteligencia confirman que Alma Leena fue abandonada por sus padres y dejada a su suerte en las calles de Hausser a la edad de tres años. Poco después sus progenitores desaparecieron sin dejar rastro. Se sospecha que fueron eliminados por la Inquisición aún a falta de datos que lo corroboren.
Alma Leena tuvo entonces que sobrevivir por su cuenta. Destacable el hecho de que sobreviviera durante aquellas primeras etapas, de alguna forma se las ingeniaba para encontrar refugio y comida suficiente para subsistir cada día durante dos años.
Tras ese tiempo fue encontrada por un individuo de identidad desconocida. Solo se sabe de él que era un hombre de mediana edad, rubio, atlético y que blandía tanto el Ki como poderes mentales.
Aquel sujeto sacó a Alma Leena de su situación y se dedicó a entrenarla y a desarrollar sus habilidades únicas de una forma sorprendemente eficiente. Ya cuando la niña tenia diez años había conseguido dominar varias habilidades de Némesis.
A los catorce años de edad Alma Leena volvió a ser abandonada, esta vez por su mentor, él cual, como ocurrió con sus progenitores, desapareció sin dejar rastro alguno. Es poco probable que, debido a sus capacidades, fuese asesinado. Su paradero es desconocido.
Tras volver a quedar sola Alma Leena empezó a trabajar, empleando lo que le habían enseñado en su infancia, como mercenaria. Debido a la naturaleza de sus capacidades tenia afinidad por las actividades ilegales.
Durante su adolescencia se grajeo una reputación como asesina, ladrona y espía notable en algunos círculos más oscuros de la sociedad. Se tiene conocimiento de que la Inquisición tuvo constancia de ella y existe ordenes para su eliminación.
Años después, cuando ya era mayor de edad fue cuando el Principe Lucanor se había interesado en ella tras conocer sus capacidades únicas y se la sometió a una prueba encubierta, la cual tras superarla satisfactoriamente se le ofreció un puesto en la organización.